Aceite de Rosa Mosqueta, la Flor de la Juventud, es uno de los productos que mayor interés ha despertado en el área de la dermatología, nutrición y cosmética, debido a sus usos y aplicaciones que van desde la regeneración de tejidos dañados, al retardo en la aparición de las líneas de envejecimiento prematuro y a la prevención en la formación de arrugas.
Las propiedades del Aceite de Rosa Mosqueta:
Las propiedades únicas del Aceite de Rosa Mosqueta fueron descubiertas a través de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad Concepción de Chile.
El estudio consistió en analizar las propiedades cicatrizantes del Aceite de Rosa Mosqueta en 180 pacientes que tenían cicatrices debidas a cirugías, quemaduras y otras afecciones que provocaban envejecimiento prematuro de la piel.
Los resultados fueron asombrosos. La aplicación continuada del Aceite de Rosa Mosqueta ayudaba de manera efectiva a atenuar cicatrices y arrugas y a prevenir el envejecimiento.
A partir de esta primera investigación, han surgido numerosos estudios sobre las propiedades de la Rosa Mosqueta, tanto en Chile como otros países. Hoy día, la aplicación de este aceite se ha extendido tanto en el campo médico como también en el cosmetológico.
Además de sus efectos en las capas externas de la piel, el Aceite de Rosa Mosqueta también vitaliza las células de las capas interiores, revigorizando el fibroplasto que son las que producen colágeno y elastina, responsables de la firmeza y elasticidad de la piel.
Tales son las propiedades regeneradoras y rejuvenecedoras, que han fascinado y deleitado a quienes han tenido el privilegio de experimentar el uso del Aceite Natural de Rosa Mosqueta:
- Regenera y nutre la piel eliminando arrugas no profundas.
- Reduce cicatrices y estrias.
- Redistribuye la pigmentación atenuando las manchas de la piel.
- Realiza acciones preventivas y correctivas al fotoenvejecimiento y a los problemas cutáneos por exposición a las radiaciones solares a través de la autoregeneración de la melanina.
Aceite de Rosa Mosqueta, la Flor de la Juventud, es uno de los productos que mayor interés ha despertado en el área de la dermatología, nutrición y cosmética, debido a sus usos y aplicaciones que van desde la regeneración de tejidos dañados, al retardo en la aparición de las líneas de envejecimiento prematuro y a la prevención en la formación de arrugas.
Las propiedades del Aceite de Rosa Mosqueta:
Las propiedades únicas del Aceite de Rosa Mosqueta fueron descubiertas a través de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad Concepción de Chile.
El estudio consistió en analizar las propiedades cicatrizantes del Aceite de Rosa Mosqueta en 180 pacientes que tenían cicatrices debidas a cirugías, quemaduras y otras afecciones que provocaban envejecimiento prematuro de la piel.
Los resultados fueron asombrosos. La aplicación continuada del Aceite de Rosa Mosqueta ayudaba de manera efectiva a atenuar cicatrices y arrugas y a prevenir el envejecimiento.
A partir de esta primera investigación, han surgido numerosos estudios sobre las propiedades de la Rosa Mosqueta, tanto en Chile como otros países. Hoy día, la aplicación de este aceite se ha extendido tanto en el campo médico como también en el cosmetológico.
Además de sus efectos en las capas externas de la piel, el Aceite de Rosa Mosqueta también vitaliza las células de las capas interiores, revigorizando el fibroplasto que son las que producen colágeno y elastina, responsables de la firmeza y elasticidad de la piel.
Tales son las propiedades regeneradoras y rejuvenecedoras, que han fascinado y deleitado a quienes han tenido el privilegio de experimentar el uso del Aceite Natural de Rosa Mosqueta:
- Regenera y nutre la piel eliminando arrugas no profundas.
- Reduce cicatrices y estrias.
- Redistribuye la pigmentación atenuando las manchas de la piel.
- Realiza acciones preventivas y correctivas al fotoenvejecimiento y a los problemas cutáneos por exposición a las radiaciones solares a través de la autoregeneración de la melanina.